Castillos en la arena: construyendo una nueva vida para encontrar la felicidad

18 de septiembre de 2018

Alexsandro Barbosa

Alexsandro Barbosa

Esta charla se dio en la Conferencia Internacional Afirmación 2018.

por Alexsandro Barbosa

En mi búsqueda de la autoaceptación, una vez escuché al Señor preguntarme: "¿Me aceptas?" Respondí con otra pregunta: "¿Importa?" Él respondió claramente que sí, lo hice. Desde entonces solo eso me importa.

Había un hombre que estaba pasando por muchas dificultades, la empresa donde trabajaba quebró y su esposa lo había abandonado, llevándose a sus dos hijos. Después de tantos golpes en la vida y de deprimirse, decidió pasar unos días en la playa. Caminaba hacia la orilla del mar, mirando a dos niños que construían un gran castillo de arena, con torres, pasarelas y pasajes interiores. Cuando terminó el trabajo, llegó una ola y destruyó todo su trabajo, reduciendo el castillo a un montón de arena y espuma. Al ver esta escena de destrucción, el hombre sintió que se parecía a su vida y estaba triste. Para su sorpresa, en lugar de llorar, los niños se rieron de lo sucedido y comenzaron a construir un nuevo castillo.

Después de completar una misión de tiempo completo para la Iglesia SUD, necesitaba tomar una decisión sobre mi sexualidad y felicidad. La decisión que tomé provocó el colapso de algunos castillos que había construido en mi vida. Podría haber hecho lo mismo que el hombre que se lamentaba por sus castillos destruidos, pero elegí ser como niños y construir nuevos castillos para mi vida.

Algunos factores fueron muy importantes y determinantes para el éxito en mi vida. El primero fue tomar una decisión importante. Cuando era niño, mi padre me enseñó que yo era un Dios, que no debía aceptar menos que eso, y que sería mi deber encontrar mi propio camino. A partir de este principio, tenía que ser feliz. Esa fue mi decisión.

El poder de elegir lo que quería para mí; eso me hizo un dios. Necesitaba tener una actitud positiva y actuar de una manera para lograr todo lo que quería. Decidí encontrar la felicidad. Esa decisión llevó a algunas batallas que no sabía si superaría, pero algo muy fuerte en mi corazón decía que el Padre Celestial estaba conmigo y que ciertamente ganaría en esta guerra. Yo lo creí y el Padre me honró con la victoria, tal como me lo había prometido.

Hoy soy una persona que triunfó en la vida, por todo lo que luché y busqué, me convertí en una persona segura y decidida. Nunca desconfié de las promesas del Señor para mí. Rezaba sin cesar como si todo dependiera solo de Dios y trabajaba duro como si todo dependiera de mí. Recibí bendiciones por eso. Hoy tengo un esposo cariñoso y comprensivo. Tengo mi familia Tengo mi casa que es nuestro puerto seguro. Tengo mi profesión y mi trabajo.

Con todo lo que pasó, nunca perdí mi fe y mi espiritualidad. Hoy me acepto. Mi familia me acepta. Lo más importante de todo es que construí nuevos castillos para mi vida.

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1 Comentario

  1. marcos en 15/11/2019 en 12:24 PM

    me gustan las casas en la arena

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