Buscando esperanza

diciembre 7, 2016

la-esperanzaPor: Melissa Malcolm King

Adaptación: Isra Flores Alvarez

El principio

1901217_732146596827199_8319710804976004703_nEn el primer y segundo grado, tuve una mejor amiga llamada Tuesday, Siempre que jugábamos a la «casita» yo siempre era su esposa (¡Lol!), un día, nos casamos en el patio de recreo y la besé en la mejilla para sellar el trato. Recuerdo a uno de los niños diciendo: «¡Ewwwwwwww no se puede casar con una chica!» Recuerdo haber sido llamada por el maestro y me dijo que ya no podía jugar ese juego. También me dijo que necesitaba actuar como una chica y dejar esa clase de juegos con los niños en el almuerzo. Sería una de las muchas veces en mi vida donde me dijeron en la palabra y en la acción que quién era, era incorrecto.

Buscando en la fe

Viniendo de un entorno judío/católico, siempre he amado las religiones y aprendido sobre lo que otras personas creen, he asistido a servicios de adoración en más de 40 organizaciones cristianas diferentes y leo innumerables libros religiosos, del Corán al Tripitaka. Siempre he tenido fe en un poder superior y creí que era importante hacer el bien, ser buena y encontrar el bien en los demás. Mi madre se encontró con misioneros mormones (caminando en la calle) a mediados de los años 90 y sentí el espíritu de los mensajes compartido, un espíritu basado en la verdad y la belleza. Son estos sentimientos los que llevaron a mi madre y a mí a bautizarnos un año más tarde. Esos sentimientos me llevaron a ser un miembro activo de la iglesia y eventualmente a cumplir una misión de tiempo completo en Rosario, Argentina.

Buscándome

Parece que cuando encontré lo que consideré el camino de la felicidad, más deprimida me sentí, para agregar a esta carga, fui asaltada sexualmente después de un baile de la iglesia. Sentí que este era mi castigo por tener pensamientos «impuros» sobre las mujeres y cuestionar mi identidad sexual y de género, me sentí abandonada por mi Dios y sentí que si de alguna manera yo pudiera enterrar estos sentimientos, Dios los quitaría de mí y yo sería libre y feliz para continuar con el plan de felicidad. Me sentí como un juguete de la «Isla e los juguetes descompuestos». Estaba rota, sola, y sin nadie a mí alrededor. No podía ver ninguna salida.

Buscando en la Oscuridad

En el exterior, yo era la mujer Santo de los Últimos Días ideal, pagaba el diezmo incluso en regalos, tenía un diario de gratitud, ahorré mi propio dinero para poder viajar hasta el templo de Washington D.C. cada vez que había un viaje de la juventud, presté servicio, asistí al seminario. Trabajé duro, estudié duro e hice todo lo posible para que mi luz brillara. Pero cuanto más brillaba mi luz, más parecía hundirme en la oscuridad. La oscuridad vino porque tenía un pequeño secreto sucio… lleno de horror, vergüenza y asco. Un pequeño secreto sucio que deseaba y oraba todos los días porque desapareciera.

Buscando en la desesperación

Finalmente la oscuridad me alcanzó y conocí a su mejor amigo, la desesperación. No quería sentir el dolor y la vergüenza por más tiempo, así que adopte una nueva emoción: RABIA. Me enfadé con todos y me cerré emocionalmente a todas las personas positivas de mi vida. Hice lo que sólo puedo describir como comportamientos destructivos como una manera de hacerle frente. No importaba lo que hiciera, la desesperación no desaparecería, la desesperación me mantenía atada como hierros pesados que me arrastran hacia abajo. Consulté con mi obispo, quien me dijo que tenía que servir a mi prójimo para deshacerme de la desesperación. Así que continué sirviendo con todo mi corazón, mente y fuerza, y en 2002 salí a una misión.

Buscando en el amor

12440368_10154083463619415_5948973117947768631_oRealmente amé mi experiencia como misionera y aprendí lo que es amar como el Salvador, creo que su ministerio era amar A TODOS y ser sanador de almas. Tuve la oportunidad de ser bendecida, ser sanada y de bendecir y sanar a otros espiritualmente y físicamente. Fue también durante este tiempo que mi cuerpo volvió a despertar y empecé a tener sentimientos por algunas de mis compañeras, siempre me enseñaron a combatir sentimientos «impuros» al cantar himnos, he cantado un montón de himnos 😀

Buscando en el romance

Después de mi misión, volví a casa y a la vida de «joven adulto soltero», incluso me convertí en una niñera durante un año mientras buscaba «Mr. Perfecto», decidí con más convicción que me iba a casar con un hombre porque era parte del plan y tenía que hacer mi parte. Me involucré en una relación de orientación mixta con la guía del obispo, nos dijo que aunque ambos «sufríamos de AMS (Atracción al Mismo Sexo)» podríamos tener una relación significativa. Este chico era una persona maravillosa, pero yo tenía mis dudas de cómo un matrimonio funcionaría con nuestra «AMS». Estaba discutiendo esta situación con una amiga y ella me preguntó si había orado al respecto. Decidí orar y ayunar para saber si esto era correcto para mí.

Días más tarde este joven me invitó a su ceremonia de Investidura (él se había convertido). Durante la ceremonia, escuche estas palabras, «Este no es el camino para ti», y mis ojos se llenaron de lágrimas. Antes de que pudiera decirle a este joven que no me casaría con él, anunció, (después de la ceremonia), que había estado «saliendo conmigo» y con otras 3 hermanas más, también me explicó que necesitaría tiempo para orar en la sala celestial por cada una de nosotras, de esta manera, decidiría con quién casarse. No hace falta decir que tuve mi respuesta confirmada (jajaja).

Varios meses más tarde, me enamoré de una hermana de los «JAS» y se mudó a mi casa como mi «compañera de cuarto». Nos amamos profundamente y nos comprometimos en secreto. Planeamos un futuro feliz juntas, pero no pudimos estar de acuerdo ni alinearnos cuando se trataba de la fe. Ella quería ser más «mundana» y yo quería tener una vida centrada en Cristo. Al final rompimos nuestro compromiso. Una vez más la desesperación se convirtió en mi amiga pero esta vez, mi mejor amiga.

Buscando esperanza

14435071_992849290824978_2527402557926308635_oPara el 2013, había planeado mi suicidio, tenía mi carta escrita, cerré mi cuenta bancaria y envié los fondos en un giro postal a mi hermana, decidí que la vida ya no valía la pena y no me importaba si el suicidio equivalía a ir al infierno porque había estado viviendo en el infierno en la tierra. Mi ex (éramos amigos hasta que se comprometió con otra persona) había mencionado algo sobre Afirmación. Pero el único grupo de apoyo al que había oído hablar era ************ y pensé que todos los grupos homosexuales «Mormones» eran secretamente grupos en los que líderes de la Iglesia trataban de lavar el cerebro de otros. Me sentía muy escéptica.

Un amigo de la iglesia me preguntó en qué estaba pensando el día en que intenté suicidarme. Le dije que, sobre todo, sobre mi ex y mencioné Afirmación. El me envió un enlace a la página principal del grupo y le dije que me daba miedo que la Primera Presidencia fuera notificada. (¡jaja!). Así que hablamos un poco más y me envió un enlace a algo que Randall Thacker y Tina Richerson habían escrito. Leí sus historias, lloré y lloré un poco más. Escribí a Tina y le pregunté cómo podía unirme. Vi videos (de la Conferencia Internacional creo) y escuché a Anna Empey leer un poema, «Estamos todos aquí». Lloré, recé y di gracias porque había otras almas afrontando el dolor y luchando.
15032678_1031584393618134_757226413270676453_nDos semanas más tarde, recibí un correo electrónico de Tina Richerson diciendo: «¡Bienvenida! Eres amada». Creo que este es el mensaje que Afirmación está compartiendo a los miembros de la comunidad LGBTQIA +, a los no miembros, los fieles, los no creyentes y todos los demás bajo el arco iris: «¡Bienvenidos! ¡Son amados!». Afirmación puede no satisfacer las necesidades o deseos de todos, pero sé que esta organización da esperanza, proporciona apoyo y salva vidas. Lo sé porque salvó la mía. Si hay alguien por ahí que esté luchando o sufriendo, por favor recuerda que: ¡eres alguien hermoso! ¡Y ERES AMADO!
14449790_10154682766390649_8789803422438728483_nNo puedo prometer que todo mejorará ya que nuestras vidas son complejas y nuestros entornos distintos, así que no sé qué tanto de lo que Afirmación te ofrece, pueda ayudarte. Puedo prometerte que puedes encontrar esperanza, fuerza y coraje para ayudar a otros a luchar. Puedes encontrar una voz en un mundo que dice que no merecemos tener uno. Puedes encontrarte a tí mismo al servir a otros en nuestra comunidad. Es como dice la canción, «El amor puede construir un puente de tu corazón al mío». Tenemos mucho que hacer en Afirmación para construir puentes más grandes y más fuertes, pero cada puente construido nos acercará más y nos hará más unidos. ¡Espera, voy a ayudarte a construir tu puente! ¿No vas a ayudar a construir el mío?
Para citar Anna Empey «¡Estamos todos aquí!».
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