Dejé mi corazón en la Ciudad de México

26 de noviembre de 2014

Por Diane Oviatt

He vivido al lado de San Francisco por los últimos treinta y tres años. No importa dónde vaya, siempre había sabido que mi corazón estaba aquí. Luego asistí a la conferencia de Afirmación México, y dejé un pedazo gigante de mi corazón en la Ciudad de México. Y ahí se quedará. Pasé tiempo con algunas almas increíbles a las que nunca olvidaré. En su mayoría eran hombres jóvenes de entre veinte y treinta y tantos años, realizados, educados y talentosos hijos de Dios llenos de confianza, ¡y con increíbles habilidades de baile de salsa! Y sin embargo, mi corazón de madre se rompió por muchos de ellos.

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Durante una serie de conversaciones de corazón a corazón con varios de ellos, poco a poco aprendí de su lucha por ser su auténtico yo dentro de la cultura y la religión que aman. Estos hombres en su mayoría han servido en misiones honorables para la Iglesia y en llamamientos de barrio también. Algunos se han encontrado con palabras y acciones duras por parte de líderes eclesiásticos a los que les han confiado sobre su sexualidad. Muchos no han salido del clóset con sus padres y esto les resulta desgarrador. Varios viajaron largas distancias en autobús para participar en lo que se convirtió para ellos en un fin de semana de libertad y amor incondicional. Sentí su hambre de aceptación y comprensión, así como el gran amor que tienes por las enseñanzas del Salvador y sentí también su tristeza al dejar el rebaño cuando el fin de semana llegó a su fin.

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Oí hermosos testimonios compartidos con tanta humildad y vulnerabilidad, que pensé que mi corazón se iba a partir en dos. Yo ser una madre para todos ellos, y estaba tan contenta de conocer a dos familias que vinieron a apoyar a sus hijos homosexuales a pesar de las normas culturales y religiosas que no les apoyan. Estos padres y hermanos son héroes para mí. Tienen amor de sobra.

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Los participantes que llegaron a pesar del rechazo de miembros de la Iglesia se sorprendieron al oírme hablar del amor absoluto y apoyo que mi familia y mi hijo gay han recibido dentro y fuera de la Iglesia en el área de la bahía (Barrio San Francisco Bay) . Ruego que mis palabras les dieran esperanza. Le ofrecí un lugar donde alojarse para cualquiera que pudiera ser capaz de hacerlo aquí en futuras vacaciones. Me fui deseando poder recoger a todos ellos y llevarlos a un lugar donde se les am y celebre como son. Me fui deseando poder hacer más. Me fui con ganas de volver. Dejé mi corazón.

Dios os acompañe hasta que nos volvamos a ver.

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1 Comentario

  1. OmarElías Valenzuela Escobar en 07/09/2015 en 6:09 AM

    Hermosa experiencia…. Gracias por compartir

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