Matrimonio gay y fe en Cristo

5 de julio de 2018

Foto de anillos de boda

Esta charla se dio en la IV Conferencia Afirmación Argentina el 26 de mayo de 2018.

Por Eduardo Enrique Barón
Traducido por Joel McDonald

En 2002, me bauticé en la iglesia de Valencia, Venezuela. Asisto por un tiempo y regresé a la iglesia luego de mudarme a Buenos Aires. Conocí al hombre que es mi esposo hoy. No es miembro de la iglesia, pero ha asistido a la iglesia conmigo varias veces en el barrio donde vivimos.

Diversidad. Sabemos que el mundo es diverso y que todos encajamos en este mundo. Dios, nuestro Padre Celestial, nos creó en diversidad, en todos los reinos y en todas las especies.

Hoy doy mi charla desde la perspectiva de estar casado.

No estaba casada cuando me bauticé. Al conocer a Chih_i, Dios me bendijo con alguien que aceptaba mis creencias. Aunque ambos somos cristianos, no compartimos todas mis creencias. Acepto que. Mi esposo pertenece a la iglesia presbiteriana y es algo muy importante para mí cuando asiste a la iglesia conmigo.

Hemos pasado por mucho juntos. He pasado por mucho tormento. Cuando los misioneros me visitaban, no sabía dónde poner a mi esposo ni cómo debía presentarlo. Es un amigo? ¿Un primo? Es obvio, aunque no es pariente mío, ya que es chino y yo soy de ascendencia europea. Los misioneros no me creerían si lo intentara.

Una vez, los misioneros me visitaron mientras Chih_i estaba trabajando. Soy maestra de escuela primaria y ese día no teníamos escuela. Decidí acompañar a los misioneros. Todos en el vecindario me conocen, y mientras estábamos fuera, oraba en silencio para que nuestro Padre Celestial no nos permitiera conocer a nadie que supiera que estaba casado. ¿Por qué? Porque temía ser descubierto por la iglesia, como creo que muchos mormones LGBT temen. Sin embargo, no importa lo que otros digan, nosotros lo sabemos, nuestro Padre Celestial lo sabe y nuestro ser interior nos dice que estamos bien.

Somos parte de su creación. Él nos creó, así como creó los animales, las plantas y todo en este mundo.

El matrimonio homosexual, al menos en mi caso, se puede vivir sin miedo, sin tener que esconderme, porque tengo la esperanza de que el Padre Celestial haga que la iglesia nos acepte.

Una vez me preguntaron si Afirmación buscaba cambiar la doctrina de la iglesia.

No, no queremos cambiar la doctrina de la iglesia. Eso no tendría sentido. Creemos en el Libro de Mormón, en la Biblia, en la doctrina de la iglesia. Porque creímos estas cosas, fuimos bautizados. Tenemos fe en nuestra iglesia y creemos en nuestra iglesia. Lo que creo que buscamos, no solo aquellos de nosotros en Afirmación sino aquellos de otros orígenes de la iglesia, es que los líderes de nuestras iglesias entiendan que somos parte de la diversidad de la creación de Dios y que podemos tener nuestras relaciones con nuestro mismo sexo esposos y al mismo tiempo mantenemos nuestra relación con nuestro Padre Celestial.

Podemos convivir con todas nuestras diferencias. Podemos hacerlo dentro de nuestras capillas y dentro de otras iglesias. Creo que todos podemos encajar. Podemos traer con nosotros la paz y la armonía obtenidas de nuestra relación con nuestro Padre Celestial porque Él nos ama a todos.

Estoy seguro de que Dios, nuestro Padre Celestial, me envió a mi esposo y me ha bendecido con un matrimonio saludable, pacífico y armonioso.

El amor sano, puro y sincero proviene de nuestro Padre Celestial y Él lo acepta.

Como somos hijos e hijas de Dios haciendo nuestro mejor esfuerzo, podemos estar en paz con nuestro Padre Celestial y en paz con nuestra iglesia. Esto es lo que he encontrado con mi relación con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

He sido parte de Afirmación durante cuatro años, pero no es el momento lo que importa. Está aprovechando este espacio. Me ha ayudado mucho en mi matrimonio. Gracias a Afirmación, tuve el valor de que Chih_i viniera a la iglesia conmigo dos veces.

Nuestro Padre Celestial nos ama. Él te ama. El me ama. Nos ama como a sus hijos e hijas. Me ha permitido tener un matrimonio feliz.

Me siento distante, pero al mismo tiempo no, de la iglesia. Me siento lejos en el sentido físico, sin saber a veces cómo presentar a mi esposo, pero cerca porque estoy con mi Padre Celestial, y estar cerca de Él me une a la iglesia y unifica mi matrimonio. El amor lo puede todo. El amor nunca dejará de existir. El amor supera las barreras. El amor del Padre Celestial está presente en nuestras iglesias y en Afirmación.

Tenemos que seguir esforzándonos porque, en algún momento futuro, podremos celebrar la igualdad y el respeto a la condición humana en su totalidad.

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