Los padres no deben elegir entre su religión y sus hijos LGBT

fevereiro 16, 2015

Escrito por Caitlin Ryan

Leelah Alcorn era una estudiante transgénero de secundaria que no debería haber muerto a los 17 años.

Ella vivía en un suburbio de la primera ciudad en el Oeste en ofrecer beneficios de la salud para la comunidad transgénero, donde la identidad y expresión de género se incluyen en la ordenanza local contra la discriminación. Leelah vivía a 30 minutos de los servicios de salud y asesoramiento críticos que ella anhelaba.

Pero una profunda desinformación sobre la identidad de género, la orientación sexual y las necesidades y experiencias de las personas LGBT y los niños y adolescentes de género diverso le impidió recibir una atención psicológica adecuada y los servicios de asesoramiento que buscaba con urgencia.

Desde el 28 de diciembre, el trágico suicidio de Leelah ha encendido la ira y la rabia entre tantas personas LGBT que han experimentado el mismo aislamiento, el rechazo familiar, la deshumanización y la desesperación que llevaron Leelah a quitarse la vida. Aunque nunca conocí a Leelah o a sus padres, mis colegas y yo en el Proyecto de Aceptación Familiar hemos trabajado con decenas de niños LGBT, jóvenes y familias como la suya.

Nuestra investigación muestra que los jóvenes LGBT como Leelah que se encuentran con conductas de rechazo de la familia están en mayor riesgo de suicidio, depresión, abuso de drogas, VIH y otros problemas de salud. De hecho, los jóvenes LGBT que fueron fuertemente rechazados por sus familias durante la adolescencia tienen ocho veces más probabilidades de intentar suicidarse durante la edad adulta y casi seis veces más probabilidades de presentar altos niveles de depresión que compañeros que no sufrieron rechazo.

Nuestra investigación también encontró que las familias muy religiosas son más propensas a usar la religión para rechazar a sus hijos LGBT y menos propensas a aceptarlos. Muchas familias responden a sus hijos LGBT y de género diverso aislándolos, impidiendoles el acceso al apoyo, enviándolos al clero y a proveedores de servicios para tratar de cambiar su identidad LGBT y usando la religión para condenar o negar su identidad LGBT.

En los últimos 10 años, hemos desarrollado un modelo de apoyo a la familia que ayuda a todas las familias – especialmente a aquellas social y religiosamente conservadoras – a mantener a sus hijos LGBT. Empezamos reuniéndonos con las familias tal y como están y mostrándoles que los comportamientos que pensaban estaban ayudando a sus hijos LGBT mas bien contribuyen a un mayor riesgo de problemas de salud y conflictos familiares.

Innumerables niños, adolescentes y adultos LGBT han experimentado el rechazo explícito de sus familias, líderes religiosos y congregaciones. Y muchos están expresando su dolor por la angustia colectiva sobre la muerte evitable de Leelah. Por visceral y justificable que su ira sea, hemos aprendido que la compasión, la educación cultural, el asesoramiento y el trabajo de comportamiento pueden ayudar a las familias a reducir el rechazo, aumentar el apoyo y cambiar los resultados de sus hijos.

Las familias pueden aprender a mantener a sus hijos LGBT cuando la orientación y los servicios se proporcionan de manera que resuenan para ellos, incluida la educación que se presenta en el contexto de valores culturales y religiosos. Esto es lo que hemos aprendido:

1. Los padres que rechazan a sus hijos LGBT están motivados generalmente por tratar de ayudarlos, no de lastimarlos.

Los padres y las familias que rechazan estos comportamientos suelen estar motivados por tratar de ayudar a sus hijos LGBT – para que “encajen”, tengan una “buena vida”, sean aceptados por los demás y para defender sus valores religiosos y culturales. Con demasiada frecuencia, estas familias se dan cuenta demasiado tarde de que tratar de cambiar, negar o utilizar la religión para condenar la identidad LGBT de un niño aleja al niño, refuerza su aislamiento y aumenta el riesgo – como escribió Leelah con desesperación – de que la persona joven piense que la vida “no es digna de ser vivida”.

2. Tenemos que ayudar a las familias a iniciar un viaje hacia el apoyo y la aceptación.

Las familias que están luchando necesitan entender que no tienen que elegir entre sus hijos LGBT y su fe. Los padres y las familias pueden apoyar a sus hijos LGBT – incluso si creen que ser LGBT está mal – con acciones simples que no requieren aceptar un “comportamiento” o “identidad” que no aprueban. Esto incluye hablar con sus hijos con respeto para empezar a entender sus experiencias, exigir que otros miembros de la familia respeten a sus hijos incluso si no están de acuerdo y abogar por sus hijos cuando otros los maltratan. Estos comportamientos reflejan también los valores religiosos fundamentales de respeto, misericordia y compasión.

3. La compasión es esencial.

Ayudar a las familias a cambiar los comportamientos que son reforzados por la costumbre, el hábito y la doctrina requiere un enfoque diferente: no por recriminación y retribución, sino con compasión. La compasión es un valor fundamental de las principales religiones del mundo. Es algo que todos necesitamos mostrar a estas familias, así como nosotros les pedimos que muestren compasión hacia sus hijos LGBT. Estos padres socializan a sus hijos LGBT para vivir en un mundo que creen que nunca los aceptará, para prepararse para una eternidad en la que creen que sus hijos nunca podrán entrar y para cumplir con estándares de crianza que creen que no han cumplido.

4. La educación es vital.

Muchos padres, familias y líderes religiosos confunden la orientación y la identidad de género, y responden a la diversidad de género como un marcador para ser gay. Y muchos jóvenes, especialmente de los mundos sociales conservadores, se identifican primero como gays antes de identificarse como transgénero – todo lo cual se suma a las distorsiones, el rechazo y mayor riesgo para los niños y adolescentes.

Tenemos que involucrar y educar a las familias religiosamente conservadoras, el clero y las instituciones religiosas sobre la orientación sexual e identidad de género, a partir de las edades más tempranas. Es ir “contra la corriente” para educar a las familias sobre cómo ayudar a los niños LGBT, incluso antes de saber en qué se convertirán sus hijos. No se trata de educación sobre sexualidad o de una conducta “voluntaria”, se trata de educar sobre el desarrollo infantil normativo.

Apoyar a nuestros hijos LGBT y de género diverso no se trata sólo de protegerlos. Se trata de promover su bienestar, el desarrollo de sus fortalezas y habilidades y, sobre todo, de ayudar a sus familias a aceptarlos y criarlos. Por Leelah y por todos nuestros hijos, debemos empezar ahora.

Aralim Moreno, joven mormón LGBT y su madre.

Aralim Moreno, joven mormón LGBT y su madre.

Este artículo es una traducción del original en inglés publicado por Caitlin Ryan en The Washington Post, para ver el artículo original da click aquí. Caitlin Ryan es Trabajadora Social Clínica y Directora del Proyecto de Aceptación Familiar en la Universidad Estatal de San Francisco. Ha trabajado en la salud LGBT y la salud mental durante 40 años, centrándose en la prevención de riesgos y la promoción del bienestar de los niños y adolescentes LGBT.

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