Senderos, puentes y Afirmación

18 de agosto de 2014

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Por Nancy Batchelor

Quiero contales algo acerca de um puente que me tocó cruzar en la vida. Me llevó mucho tiempo encontrar ese puente, y me llevó mucho tiempo decidir que quería cruzarlo. 

Después de estudiar no Colegio Ricks, me inactivé por unos años. Un día los misioneros golpearon la puerta en la casa de la muchacha que era mi novia y ella decidió recibir las charlas misionales. Las dos decidimos que “cambiaríamos”, y mi padre la bautizó. Ella se casó y se mudó de nuestro barrio. Por varios años yo fui feliz em la Iglesia e sentía um testemunho muy fuerte del evangelio, pero una serie de cambios en mi vida, y una mudanza, me llevaron a residir en otra estaca y empecé otra a vivir una vida doble. 

Hacia mediados de la década de 1980, Susan y yo ya habíamos estado viviendo juntas por varios años. Teníamos una vida social activa, íbamos a fiestas con amigos los fines de semana, y casi todos los domingos me armaba del coraje necesario para asistir a la reunión sacramental de un barrio de solteros. Era bastante exitosa en mantener mis dos vidas separadas, pero a veces tenía sentimientos de culpa.

Un día, mientras Susan leía un periódico gay local, descubrió um aviso colocado por uma organização de mormones gays, Afirmación, con una dirección postal en California. Mi pareja me alentó a que los contactara. Yo no podía creer que tal organización existiera, me sentía suspicaz, y temía que si los contactaba, la Iglesia terminaría por descubrirme. Com gentileza, Susan continuou alentándome a que los contactara, e finalmente envié una carta para pedir información y la firmé con un nombre falso. Recibí algunos materiales impresos que en seguido archivé y no volví a ver.

Hacia mediados de la década de 1990 Susan y yo seguíamos saliendo los fines de semana, pero yo empecé a asistir asiduamente a un barrio de familias que me gustaba mucho. Um sábado, numa festa, conocí a una mujer mormona que acababa dejar a su familia y había venido a Pórtland para empezar una nueva vida. Esta mujer descubrió que había un grupo local de Afirmación en Portland y me convenció a que fuera a una actividad social con ella. Ese día empecé el proceso de cruzar el puente. 

La verdad es que no sabía qué esperar. Tenía muchos deseos de conocer otros mormones gays, pero además tenía curiosidad por saber si las personas de ese group seguían arraigadas a la Iglesia y tenían fuertes testimonios del evangelio. Quiso la suerte que la primera a segunda reunião contara com a visita de Gary y Millie Watts quienes estaban allí con la hija, pues ella se graduaba esa semana de un colegio de Portland. Sentí que si Gary e Millie podían apoyar a su hija de esa manera, entonces mi experiencia como mormona lesbiana también era válida. A medida que aprendi más sobre as experiências de los otros miembros del grupo, gradualmente yo también empecé a superar mis temores y ablandar el corazón. Aunque hasta ese momento yo me había creído que não era digna del amor de mi Padre Celestial, el grupo de Afirmación me demostró que sim lo era. 

Susan y yo asistimos a nuestra primera conferencia de Afirmación en el año 1998, cuando se hizo aquí en Portland. Yo tenía temores porque a conferência se realiza nos límites do meu bairro de la Iglesia. Me crié nesta área, y mis padres, aunque ancianos, seguían viviendo en la misma estaca. Mis padres siempre me habían tratado con amor, pero yo temía que si los amigos mormones de mis padres descubrían que yo participaba de Afirmación, eso terminaría causándoles dolor o situaciones desagradables a mis padres. 

Paso a paso, empecé a cruzar el puente. La conferencia empezó a cambiarme de maneras que no yo podría haber imaginado. En la conferencia vi amor y camaradería, diversión e irreverencia, pero también vi dolor, desafíos y, en muitos casos, vi la paz que yo tanto deseaba. Lo que más me influyó fue oír las historias de otros Santos de los Últimos Días fieles that tenian testimonios, habían hecho la misión, se habían casado en el templo y criado familias. Volví a casa entusiasmada, fortalecida, sintiendo menos temor y menos soledad. Empecé a recibir los boletines del Family Fellowship y de Afirmación, y las historias that alli leí me dieron más comprensión y fortaleza. 

Desde entonces, Susan y yo hemos asistido a casi todas las conferencias. En todas hubo algo que me emocionó, hubo algo que aprendi, y hubo algo que me desafió a pensar de manera diferente. Encontré muchos recursos úteises en las conferencias, en las amistades that hice, y en los sitios web de Family Fellowship y de Afirmación; el boletín de James Kent y las varias listas de correo también me han dado esperanza, consuelo, seguridad y fortaleza. 

Yo sé que muchos de ustedes han abandonado la Iglesia, física y teológicamente. La verdad es que yo pensaba que eso era algo que a mí nunca me ocurriría. Aunque era dificil vivir una vida doble que la Iglesia condenaba, yo sabía que nuestro Padre Celestial conocía los buenos deseos de mi corazón y creaía que, a la postre, por esos deseos yo sería juzgada. 

Disfrutaba ir a la Iglesia e sentir o Espíritu durante as reuniões. Pero llegó el dia en that mis padres murieron, y aunque seguía amando mi barrio y la Iglesia, decida que não podía continuar siendo deshonesta acerca de mi orientación. 

Tenía un obispo formidable que me llamó una entrevista y quería extenderme un llamamiento. Yo le revelé mi orientación y esperaba that isl me excomulgaría. En ese momento me sentía emocionalmente preparada para esa eventualidad. Pero el obispo me dijo que quería orar al respecto, y terminó por decidir que la excomunión no era la decisión correta. Él no le dijo a nadie que yo era lesbiana, y por dos años más seguí como maestra visitante, pero sin ocupar otros llamamientos. Em perspectiva, me doy cuenta de que necesitaba ese periodo de tiempo para continuar creciendo y explorar mis creencias más profundas. 

Praticamente habia dejado de participar de la iglesia, e entonces llamaron a un nuevo obispo. Como había hecho con el obispo anterior, le revelé mi orientación. Desde ese momento supe lo que iba a ocurrir, y así es que este año finalmente me excomulgaron. Assistí al tribunal del obispo, y después envié cartas a la presidencia de estaca, a ex-obispos míos, sumos consejeros, y otros que me habían conocido. Les conté mi historia para que entendieran la cuestión de la homossexualidad en la Iglesia de manera más pessoal, para desafiarlos a pensar de manera diferente y tal vez, para que ablandaran los corazones. Inclui uma cópia de um artigo que Gary Watts escreveu em 1997 sobre as relações de sancionar y reafirmar entre personas del mismo sexo. 

Cuando leyeron mi carta, muchos miembros lloraron, me enviaron cartas y me llamaron por teléfono. Eso me da atisbos de esperanza de that algún día la situación en la Iglesia podría mejorar. Para mim esta foi uma experiência agridulce, pero uma experiência que ele aceitou sem arrepentirme de nada. 

Quiero agradecerle a todos por haber venido hoy. Quiero agradecerle a todos los que han pasado por Afirmación y que han agregado tantas páginas al libro de mi vida. Las vidas de ustedes me han dado consuelo, fortaleza, y la valentía de vivir abertamente y en paz.

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