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Mi Propia Historia

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por Ruben Michael Chavez Gay, hijo

-…¿Cómo empezar?.., jamás he sido un niño problema.., jamás he sido la gran cosa.., ni he sobresalido de los demás niños promedio, ésta es la historia de un simple mortal mas llamado Rubén Michael con apellidos Chávez Gay. Siempre he procurado ser un buen niño: obediente, espiritual, aplicado…

La religión que mis padres me enseñaron fue la mormona, iglesia en la cual me crié, la cual es y ha sido desde siempre todo mi círculo social y también la iglesia a la que amo. Siempre he sido fiel, obediente y sobre todo, siempre me he sujetado a los estándares y estatutos que mis padres y la iglesia me han enseñado. Tampoco está por demás decir que me fuí a una misión y que serví a Dios con todo mi corazón.

Ahora debo añadir una cosa…, ésta es una cosa tal vez insignificante para muchos (pero créanme, no lo es… ¡Para nada! Y mucho menos como miembros de la iglesia que somos), es algo que se puede escribir en: 2 palabras, un enunciado, un párrafo, una letanía (como la que me estoy aventando) o quien quite y hasta un libro. Lo que tengo que decir es que “SOY GAY”. Aaah..! 2 palabritas que son taaaan difíciles de pronunciar, de aceptar y de vivir!

Con decirles que hoy día tengo 23 años y apenas lo empiezo a asimilar…

Hace algunos meses, pasaba por una etapa sumamente dura en mi vida por mi condición y un viejo amigo me invitó a una conferencia en la que se habló precisamente del tema. “Todos somos iguales ante Dios” fué el título de la conferencia. Ésta tenia el enfoque de la iglesia, y me avergüenza decirlo, pero después de muchas dudas, traumas y miedos superados fuí dudosamente.

Ésta fue una reunión de un grupo llamado Afirmación, no tienen ustedes una idea de lo mucho que cambió mi vida, le dió un giro de 180°. Todo lo que escuché, aprendí y también los amigos a quienes conocí, cambió mi perspectiva y mi vida completamente. Aún ahora después de 3 meses la sigue cambiando a pasos agigantados.

El conocer a chicos que tienen la misma atracción que yo y que son buenos miembros, buenas personas y que además comparten tus ideas, metas y creencias fue y ha sido una experiencia increíble.

Encuanto a mi, yo llegue siendo una persona melancólica, una persona que toda su vida había estado torturándose tratando de cambiar, que toda su vida había estado esperando el milagro de ser heterosexual, que todas las noches sin escepción oraba con lágrimas en los ojos para que Dios le concediera el ser normal, que lo perdonara y que lo cambiara. (Aca entre nos, ayunaba a veces hasta 48 horas seguidas para que mi ayuno fuera más fuerte y que quizás de esa manera Dios escuchara mis plegarias y me concediera el milagro). Me fuí a la misión con las mismas esperanzas, pero sin ningun éxito.

¿Quieren que les diga algo…? Muchas veces en mis oraciones le pedí a Dios que mejor me llevara, que para qué seguía aquí, que ya no quería seguir viviendo porque ya la vida no tenía ningún sentido… Me aterraba el hecho de decepcionar a mis padres, a mis líderes y amigos. El simple hecho de pensar en que ellos podrían enterarse me daban ganas de mejor estar muerto.

Yo era taaaaan homofóbico, recuerdo cuando entré a la primera reunión del sábado en la mañana de la conferencia de Afirmación (Ah! Porque el Viernes que empezó no me animé a ir), pensé: “…Rubén, ¿Qué crees que estás haciendo? Mírate! Estás en un salón cerrado y lleno de gays!” No puedo negar que quería salir corriendo de ahí, pero mientras más fui escuchando, me fuí identificando más y más y sintiendo cada vez más cómodo, al grado que compartí con todos algunas de mis experiencias pasadas con mi obispo y mis padres, en especial con mi madre.

Ella se portó muy mal conmigo antes de que me fuera a la misión…

Mi obispo le dijo a mi papá (que era su primer consejero) que yo era gay, cuando lo único que le dije en mi entrevista era que tenía una “LEVE ATRACCIÓN” pero que yo quería luchar por cambiar, vivir el evangelio y aplicar la expiación a mi vida. Incluso le llego a decir que no podría ir a la misión. Mi papá obviamente le dijo a mi mamá y ella se lo tomó muy a pecho. No podía mencionar las expresiones: “¡Ay Guácala!”, “Iuuuuugh” o “¡qué asco!” porque su contestación era: Asco son otras cosas…

bellas_artes_3A veces la vida es demasiado irónica, es muy cierto que el que al cielo escupe, en la cara le cae. Mi segundo apellido es “GAY” y se escribe así tal cual, apellido que heredé de mi madre. De niño me enseñaba que cuando la gente me preguntara: Niño, ¿Cuál es tu nombre? Yo debería contestar: “ECHITO YAI”(que traducido es Rubencito Gay) hahaha ¿porqué mi madre quería que dijera su apellido en vez de el de mi papá? No lo sé, las cosas de la vida… Ah! Y no es todo.., cuando era niño me compraba zapatitos iguales a los que ella se compraba (de niña), ¡oséa!, hahaha no la entiendo a veces…

Estos días han sido muy dificiles, he cambiado muchísimo en tan sólo 3 meses. Me ha costado varias noches de llanto, en las cuáles me dormía escuchando arias o canciones de ópera y todas bien dramáticas e intensas (generalmente de muerte y sufrimiento) de ésas que salen en las películas de la guerra, los nazis y demás…

Algo que si tengo que decir es que aunque efectivamente ha sido muy duro, he encontrado amigos sinceros, algo que jamás había sido posible para mi tener antes, no se como expresar mi gratitud hacia ellos, me han ayudado muchísimo. Ahora sinceramente puedo mirarme en el espejo y decir: “¡Ay Rubén! Pero que gay te ves hoy… hahaha (broma).

Hoy me siento sumamente felíz. Estoy muy agradecido con Dios porque después de taaantos años, por fin llego la respuesta a mis muchas oraciones y hoy puedo decir que valió la pena la espera, con Afirmación porque me brindó los recursos necesarios para aceptarme y sentirme bien, y finalmente a sus miembros, por ser tan grandes personas, ejemplos y amigos para mi.

Si tú que estas leyendo ésto, tienes dudas del grupo o aún de nosotros sus integrantes, te invito a que conozcas, que pruebes, medites y aún preguntes a Dios. De verdad te entiendo porque yo estuve en tu lugar y se siente un miedo terrible, pero te prometo que si en tu corazón dejas por lo menos el simple deseo de creer decía el profeta Alma, tu vida puede cambiar para bien y serás mucho más feliz. Aquí todos somos sinceros, nos apoyamos, somos amigos (y amigos de verdad) y sea cual sea la decisión o el camino que tomemos, siempre nos respetamos.

Para terminar quisiera decir que yo aun no conozco cuál es mi propósito, ahora si que “sabrá Dios” porqué me envió así a ésta tierra pero ahora siento que Él me ama y me apoya. Siento equilibrio y armonía en todos los aspectos de mi vida: como cantante, porque estudio ópera profesionalmente, como ser espiritual y también como individuo que soy.

El hecho de ser gay no es ninguna enfermedad ni tampoco ningun obstáculo en nuestras vidas, nos hace en verdad especiales y únicos. Yo que amo cantar, puedo decirles que ahora lo hago con un propósito y un sentimiento mucho mayor, estos sentimientos van desde agradecimiento hasta felicidad por ser quien soy y personalmente mi canto se lo dedico a Dios y a mi seres queridos, por hacer que mi vida tenga sentido nuevamente.

Próximamente en las vacaciones de verano que vaya a ver a mis papás (porque no vivo con ellos, estoy en otra ciudad estudiando ópera) hablaré con ellos de todos ésto y les expresaré todo lo que está dentro de mi corazón, los cambios por los que he pasado y también todo lo que he sufrido a lo largo de mi vida para poder llegar a este punto ahora. Hace algunos meses hubiera jurado que jamás les diría, pero siento que es el momento y sé que Dios me ayudará.

Repito nuevamente que amo la iglesia, la apoyo y jamás la cambiaría. Suena un poquito incongruente o descuadrado, pero aunque ésta no me acepte, no la pienso dejar, sé que Dios es mi Padre Celestial, Él me ama como soy y sé que tiene algo preparado para todos nosotros, habemos muchos que diariamente nos esforzamos por ser mejores y es por eso, a mi parecer, que somos tan grandemente bendecidos.

Somos personas valientes y tenemos un gran valor. De ello estoy seguro, no tengo ninguna duda en mi corazón y de eso doy testimonio en el nombre de Jesucristo. Amén.

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