El lazo que nos une

ben_jarvisPor Ben Jarvis

Sea cual fuere mi condición formal en la Iglesia, creo que siempre me voy a considerar mormón. Los valores y las tradiciones que me inculcaron de niño van a ser siempre parte de mi ser. Y aunque no estoy activo en la Iglesia, todavía mantengo una relación cordial con los líderes y no guardo rencores. He disfrutado el ser miembro de la Iglesia. Mi crianza mormona me inculcó valores y una visión de las cosas que todavía valoro.

Comencé a admitir que soy gay en 1993. Ese año empecé a asumir responsabilidad por mi propia espiritualidad y empecé a decidir por mí mismo qué es lo mejor para mí. Ha sido un proceso interesante, y a veces difícil. Irónicamente, no fue sino hasta que empecé a “salir del armario” que abracé los principios del evangelio y descubrí qué significa ser feliz.

En octubre de 1997 falleció el padre de una vieja amiga de Afirmación. Aunque no es mormona, esta amiga había participado de Afirmación algunos años atrás con su pareja. El ultimo año había sido especialmente difícil para esta amiga: su relación de pareja terminó en una ruptura, la madre tuvo un derrame cerebral, y el padre falleció. Como hija única, ella tenía que tomar todas las decisiones relacionadas con la muerte del padre y hacer los arreglos para el funeral. Ella no es mormona, y el vínculo con Afirmación venía de la época en que asistía con su ex-pareja. Pero una de las cosas mejores de Afirmación es el sentido de comunidad y de familia.

Cuando oímos la noticia, todo el entrenamiento que recibimos en la Iglesia se activó de inmediato. Tere empezó a llamar a la gente y a coordinar con otros miembros de nuestro capítulo. A los 45 minutos ya habían asignado personas que ayudarían a nuestra amiga llevándole comida durante la semana. Poco después empezamos a anunciar el lugar y la fecha del funeral. Nuestra amiga estaba asombrada y agradecida. No tenía idea de que existía ese sentido de comunidad entre nosotros.

Creo que este es un buen ejemplo del tipo de influencia positiva que Afirmación puede ejercer en nuestras vidas. Nos hicimos presentes cuando una hermana nos necesitaba y tuvimos la oportunidad de rendir servicio. Todos los que llamamos se ofrecieron a ayudar, aun varios miembros de Afirmación que no habíamos visto en años.

El funeral fue un servicio episcopal que incluyó a la familia y a los amigos más cercanos. Yo asistí con otros miembros de nuestro capítulo. Y aunque el servicio fue bonito, a mí me hubiera gustado incluir algunas de las tradiciones mormonas. Me parecía incompleto sin cantar Oh mi Padre, o Las familias pueden ser eternas. Estos son algunos de los aspectos del mormonismo a los que continúo aferrado. Son parte de mi ser.

Para aquellos que están comenzando a “salir del armario”, Afirmación es un lugar donde van a hallar consuelo, donde van a encontrar gente atenta y comprensiva. Para los que ya han salido, Afirmación les proporciona un lugar donde entablar amistades y relacionarse. Y una vez que nos sentimos cómodos con nuestra propia orientación sexual, entonces Afirmación se convierte en el sitio donde podemos retribuir a la comunidad gay mormona todo lo que recibimos cuando comenzamos a “salir del armario”.

Cuando te haces miembro de Afirmación, pasas a pertenecer a una comunidad que se esfuerza por un mundo mejor. Nosotros nos convertimos en tu familia. Estás entre amigos. Cuando vienen las pruebas y llegan las adversidades, es bueno saber que no tenemos que enfrentarlas solos.

Esta es una versión condensada de un artículo publicado en diciembre de 1997 en REFLECTIONS, el boletín del capítulo de Afirmación en Los Ángeles.
Ben Jarvis era entonces miembro de la mesa directiva de dicho capítulo. Traducido y reimpreso con permiso.

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