La homosexualidad y las escrituras desde una perspectiva Santo de los Últimos Días

September 10, 2017

El hermano Brus Leguás de Chile

Este es un trabajo del hermano Brus Leguás, que nos ha dado permiso para compartir con todos ustedes. Por causa de que es bastante extenso vamos a publicarlo por capítulos, siendo este el capítulo uno, con la introducción y un pantallazo al contenido del Antiguo y Nuevo Testamento.

Introducción

«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar un tiempo de aceptabilidad del Señor» (Lucas 4:18-19).

Tras siglos de esclavitud espiritual, las lesbianas y los gays se están levantando para reclamar la libertad que le pertenece a cada discípulo de Jesucristo. Sin embargo es inusual que un homosexual se sienta completamente libre, ya que en general se hallan doblegados bajo una terrible carga de la condenación religiosa. La «buena nueva» del Evangelio es realmente un mensaje de renovación y de reconciliación con Dios. Pero casi siempre, la Iglesia moderna lo presenta como una infeliz sentencia de Dios sobre los homosexuales, pues les niega tanto la habilidad de revertir su homosexualidad como la posibilidad de consumarla. Esto no está en armonía con el espíritu del mensaje de Cristo. Reconociendo la tiranía ideológica que las religiones irían a ejercer, Jesús dio a lesbianas, gays y a todos un valioso consejo. « … Conoceréis la verdad», dijo él, «y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).

El propósito de este estudio es ayudar a todos los Santos de los Últimos Días interesados a librarse de ciertos conceptos erróneos concernientes a las sagradas escrituras y el amor hacia el mismo sexo. No es un intento de avalar la homosexualidad. Es más bien un intento de salvar la autoridad de las escrituras—una autoridad que obviamente se ha visto disminuida, ya que se las usa para condenar lo que realmente no está bajo condenación. La cuestión a considerarse aquí es si no será cierto que, al aceptar una minoría sexual legítima, las escrituras hallan mejor cumplimiento, la universalidad del Evangelio se perfecciona, y Dios es glorificado.

Un análisis de las principales referencias a la homosexualidad en la Biblia

Mi creencia y mi afirmación fundamental es que las escrituras, correctamente traducidas e interpretadas, hablan con autoridad. La verdad es eterna e inmutable, pero nuestro entendimiento está evolucionando constantemente. Lo que tenemos que hacer es interpretar las escrituras en el contexto de la época que las produjo y no a través del filtro de nuestros propios prejuicios. Esto no puede hacerse sin conocer la situación social y política del pasado. Esto también requiere examinar el lenguaje de la traducción y el del original (donde sea posible), para así poder determinar con precisión qué se está diciendo y qué no.

No podemos desestimar la importancia de un acercamiento histórico-crítico (hermenéutico) a las escrituras. Cualquier interpretación que ignora el contexto histórico estará teñida de nuestras propias ideas. Necesitamos además usar el poder del razonamiento, la imparcialidad y el amor; así podremos descubrir el verdadero significado moral en cualquier pronunciamiento. Las escrituras frecuentemente han sido usadas para justificar ideas absurdas o inmorales. Por ejemplo, han sido usadas para afirmar que la tierra debe ser plana porque tiene cuatro cabos o «esquinas» (Apocalipsis 7:1), que la esclavitud cuenta con aprobación divina (Efesios 6:5-9), etc.

Si no fuera por la tradición homofóbica de nuestro tiempo, poca gente se animaría a condenar un fenómeno universal de la naturaleza basándose en lo poco que las escrituras dicen al respecto. Yo creo que las escrituras ni siquiera se refieren al fenómeno de la homosexualidad. Más bien describen cosas tales como la prostitución masculina ritualística, la prostitución común, y la agresión fálica. Las escrituras modernas (el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio) ignoran la homosexualidad por completo. En los mil años de historia que abarca el Libro de Mormón, ¿cómo pudo haberse desconocido la práctica de la homosexualidad? ¿Y cómo es que el libro Doctrina y Convenios, escrito para la Iglesia de nuestro tiempo, ni siquiera identifica lo que supuestamente es un pecado de magnitud? Los teólogos mormones todavía no han descubierto la importancia de este silencio. Esto hace que la Biblia, con sus problemas de traducción e interpretación, sea la única fuente de condena.

 

El Antiguo Testamento

La Biblia podría ser suficiente condena si se refiriera a la homosexualidad tal como la definimos hoy en día, pero parece ser que se refiere a una diferente gama de prácticas que se relacionan sólo marginalmente con la homosexualidad o no tienen nada que ver con ella. Los profetas estaban familiarizados con la homosexualidad. Raphael Patai señala que era una práctica común entre los hebreos (Patai, pág. 169). Los libros proféticos del Antiguo Testamento, es decir, aquellos escritos por los profetas mismos, no mencionan ni condenan a las personas ni a los actos homosexuales. (Edwards, pág. 64).

La actividad homosexual entre mujeres no está prohibida en Levítico ni en ningún otro lugar de la Biblia (Romanos 1:26-27 condena la conducta de ciertas mujeres y de ciertos hombres, pero realmente no prohibe los actos homosexuales). Posiblemente los hombres hebreos no le dieran mucha importancia a las actividades eróticas femeninas que no incluyeran a los hombres. Yo creo que dicha omisión revela más que nada el androcentrismo (la supremacía masculina) tan propio de la época. Para mí, esto sugiere persuasivamente que los textos han sido alterados. La mentalidad hebrea siempre concebía sus ideas en pares binarios, es decir, en pares análogos o complementarios. Si la intención original fue la de condenar la homosexualidad en general, y no sólo la masculina, ¿cómo se explica que no haya una referencia análoga al lesbianismo? En cambio, si la intención fue prohibir la prostitución ritualística de los hombres, como en Deuteronomio 23:17-18, entonces la omisión de las mujeres es razonable. Los que iban a los templos y tenían relaciones con prostitutos y prostitutas eran siempre hombres. Ninguna mujer hebrea habría tenido libertad o movilidad para frecuentar los prostitutos de templo, de manera que no existía un paralelo.

El Nuevo Testamento

Es posible que Pablo, como Filón, haya tenido puntos de vista anti-homosexuales, alineándose así con el judaísmo helenístico. Si tal fuera el caso, habría visto la homosexualidad como un vicio de los gentiles, inextricablemente ligado a las creencias idólatras. Por cierto que Pablo parece ser muy severo en una serie de opiniones, por ejemplo, el largo apropiado del cabello del hombre, el papel de la mujer en la Iglesia, la esclavitud, y especialmente el sexo. El sexo fue algo que Pablo, personalmente, sentía que no necesitaba. Abogó por el celibato, para aquellos capaces de contenerse, como la mejor manera de servir a Dios y prepararse para el fin del mundo, que él veía como algo inminente (1 Corintios 7:7, 25-32).

Sea lo que fuere, lo que Pablo entendía sobre la homosexualidad no provenía de ninguna enseñanza del Salvador. La mayor dificultad en condenar la homosexualidad es que Jesús, la más alta autoridad en el Evangelio, no dijo nada adverso sobre el tema. Su silencio es digno de mención cuando uno considera cuán franco fue sobre aquellos pecados que encontró objetables. Toda la actitud de Jesús hacia la sexualidad es curiosamente serena en contraste con la de Pablo (cuyas epístolas, dicho sea de paso, fueron compuestas antes de la aparición de los Evangelios escritos). En su exquisito capítulo sobre Cristo y la sexualidad (págs. 110-126), Tom Horner observa que esta perspectiva nueva y despreocupada es el resultado de liberarse espiritualmente de la obsesión con el sexo, cuya importancia se destaca ya sea por excesiva indulgencia o por abstinencia. Para reiterar lo dicho por Horner, lo que el Evangelio intenta hacer es establecer una actitud del corazón que instintivamente preferirá una conducta justa sobre una injusta, liberando así al espíritu de cualquier preocupación con los legalismos.

 

En el próximo capítulo de este estudio vamos a publicar lo que el Antiguo Testamento declara acerca de la homosexualidad de manera más extensa y analizando cada uno de los versículos que hablan de este tema.

Parte #2 de este estudio:

https://afirmacion.org/la-homosexualidad-y-las-escrituras-desde-una-perspectiva-sud-2/

Parte #3 de este estudio:

La homosexualidad y las escrituras desde una perspectiva SUD #3

Para leer un estudio que hemos publicado anteriormente acerca de la prostitución masculina que habla Deuteronomio 23:17 

Sodomita y Consagrado

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